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Acerca de la Red Trasnacional Otros Saberes (RETOS)

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Somos un espacio en construcción, un esfuerzo colectivo articulado en red compuesto por académic@s-activistas y activistas participantes en varios movimientos, organizaciones y colectivos que existen a lo largo de las Américas/Abya Yala.

Hemos empezado esta articulación a la que llamamos hoy Red Trasnacional Otros Saberes (RETOS) entre 2008 y 2009 con cuatro grupos de trabajo a los cuales se añadió uno más en el 2010. Grupos a los que hoy llamamos nodos de la red. Ellos son el nodo Perú, el nodo Chiapas, el nodo Chapel Hill, el nodo Colombia/USA y el nodo Puerto Rico. Lo que nos unió no fue una agenda de investigación tipo proyecto convencional sino más bien críticas y preguntas comunes que han salido de experiencias de colaboración vividas en nuestros cuerpos, mentes y corazones. Esas experiencias nos llevaron a querer construir un esfuerzo colectivo más que un “proyecto de investigación” convencional o clásico.

Los inicios de la RETOS

En abril de 2008 varios de nosotr@s coincidimos en un encuentro académico y nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas en común, por ejemplo, el hecho de que los distintos movimientos e iniciativas con quienes colaborábamos, trabajábamos o participábamos, no solamente estaban luchando contra varios proyectos de desarrollo o problemas del capitalismo, sino que también estaban generando imaginarios, prácticas, conocimientos y cosmovisiones con lógicas distintas para hacer su trabajo político. En otras palabras, estaban también desarrollando formas otras de conocer la realidad, de vivir la sexualidad, de compartir y construir saberes, de relacionarse con la naturaleza, etcétera.

Es ya común plantear que el escenario mundial al inicio del siglo XXI se define por múltiples crisis. Dichas crisis tendemos a clasificarlas y nombrarlas como “crisis ecológica”, “crisis económica” y “crisis política” a la vez que ahora incluimos la “crisis alimentaria” y la “crisis energética”. Sin duda que la RETOS nació en y de ese contexto y reconoce las múltiples crisis interrelacionadas en las que nos está tocando vivir. Sin embargo, para nosotr@s es clave entender que nombrar así las crisis no nos permite visibilizar otras que son menos reconocidas, pero que también son importantes, como son las “crisis culturales” y las “crisis epistémicas”. Todas ellas no son crisis coyunturales sino el resultado de una historia de larga duración en la organización del sistema-mundo moderno/colonial capitalista y de la relación que éste promueve entre la humanidad y la naturaleza.Frente a esas crisis los movimientos sociales de las últimas décadas del siglo XX han desarrollado demandas y prácticas profundamente culturales que pone en primer plano otras concepciones y prácticas de democracia, de autonomía, del cuerpo, de la naturaleza y del territorio. Sin bien algunos de ellos pueden ser entendidos como movimientos con prácticas prefigurativas, otros tienen más prácticas creativas/experimentales. Pero unos y otros nos invitan a pensar/impulsar cambios profundos en la organización de la vida humana y en su relación con la naturaleza.

Las disputas sobre el sentido y la práctica de conceptos como democracia, desarrollo y política que los movimientos han abierto, conllevan un cuestionamiento a la manera como miramos e interpretamos la realidad y nos invitan a preguntarnos sobre el papel que juegan los movimientos en la creación de alternativas a la crisis de la modernidad occidental como patrón de poder y de conocimiento.

Dado que sus prácticas de conocimiento son forjadas en campos de poder, defender a los movimientos sociales como creadores de conocimiento tiene un alto significado político. La práctica teórica de los movimientos sociales es generada en relación con los regímenes históricos (epistémicos y ontológicos) que ellos están luchando por transformar. En este sentido, la importancia de las prácticas de conocimiento desde los movimientos nace, por un lado, en sus lugares únicos de enunciación –su situación- y, por otro lado, en su contienda con los regímenes dominantes (y hasta represivos) de verdad o hegemonía.

Creemos que los movimientos luchan en el campo del saber de varias maneras: de un lado, ofrecen alternativas y significados específicos, por ejemplo, el concepto y práctica del “buen vivir” y/o las diversidades sexuales, proponen otra ética y otro marco referencial en el cual la gente pueda vivir su vida más allá de la competencia y el dinero. Otros movimientos con prácticas, discursos e  imaginarios niegan el monopolio de verdad que asumen los regímenes dominantes, por ejemplo, refutando que el dinero es el determinante más importante del valor o bien oponiéndose directa y explícitamente a discursos “expertos” o a través de la proliferación de una variedad de modos alternativos de saber y de ser.

Frente a las múltiples y multifacéticas crisis que hoy nos enfrentamos, afirmamos que los cambios epistemológicos/éticos/metodológicos del saber son parte de los cambios culturales más amplios y profundos que se están dando en diferentes partes del mundo, sobre todo, en sociedades con bagaje colonial.

El camino que intentamos construir desde la RETOS implica cambiar nuestro entendimiento de qué es a lo que nos estamos oponiendo y de qué es, lo que estamos promoviendo. Nos enfrentamos al reto de pensar de maneras distintas a la lógica cartesiana occidental que articula el poder colonial en su manera de imponer saberes o conocimientos, fijando objetos y verdades en vez de abrir espacios de resonancias y conexiones más procesuales y no-permanentes.

Crisis, movimientos y alternativas

Es ya común plantear que el escenario mundial al inicio del siglo XXI se define por múltiples crisis. Dichas crisis tendemos a clasificarlas y nombrarlas como “crisis ecológica”, “crisis económica” y “crisis política” a la vez que ahora incluimos la “crisis alimentaria” y la “crisis energética”. Sin duda que la RETOS nació en y de ese contexto y reconoce las múltiples crisis interrelacionadas en las que nos está tocando vivir. Sin embargo, para nosotr@s es clave entender que nombrar así las crisis no nos permite visibilizar otras que son menos reconocidas, pero que también son importantes, como son las “crisis culturales” y las “crisis epistémicas”. Todas ellas no son crisis coyunturales sino el resultado de una historia de larga duración en la organización del sistema-mundo moderno/colonial capitalista y de la relación que éste promueve entre la humanidad y la naturaleza.

Frente a esas crisis los movimientos sociales de las últimas décadas del siglo XX han desarrollado demandas y prácticas profundamente culturales que pone en primer plano otras concepciones y prácticas de democracia, de autonomía, del cuerpo, de la naturaleza y del territorio. Sin bien algunos de ellos pueden ser entendidos como movimientos con prácticas prefigurativas, otros tienen más prácticas creativas/experimentales. Pero unos y otros nos invitan a pensar/impulsar cambios profundos en la organización de la vida humana y en su relación con la naturaleza.

Las disputas sobre el sentido y la práctica de conceptos como democracia, desarrollo y política que los movimientos han abierto, conllevan un cuestionamiento a la manera como miramos e interpretamos la realidad y nos invitan a preguntarnos sobre el papel que juegan los movimientos en la creación de alternativas a la crisis de la modernidad occidental como patrón de poder y de conocimiento.

Dado que sus prácticas de conocimiento son forjadas en campos de poder, defender a los movimientos sociales como creadores de conocimiento tiene un alto significado político. La práctica teórica de los movimientos sociales es generada en relación con los regímenes históricos (epistémicos y ontológicos) que ellos están luchando por transformar. En este sentido, la importancia de las prácticas de conocimiento desde los movimientos nace, por un lado, en sus lugares únicos de enunciación –su situación- y, por otro lado, en su contienda con los regímenes dominantes (y hasta represivos) de verdad o hegemonía.

Creemos que los movimientos luchan en el campo del saber de varias maneras: de un lado, ofrecen alternativas y significados específicos, por ejemplo, el concepto y práctica del “buen vivir” y/o las diversidades sexuales, proponen otra ética y otro marco referencial en el cual la gente pueda vivir su vida más allá de la competencia y el dinero. Otros movimientos con prácticas, discursos e imaginarios niegan el monopolio de verdad que asumen los regímenes dominantes, por ejemplo, refutando que el dinero es el determinante más importante del valor o bien oponiéndose directa y explícitamente a discursos “expertos” o a través de la proliferación de una variedad de modos alternativos de saber y de ser.

Frente a las múltiples y multifacéticas crisis que hoy nos enfrentamos, afirmamos que los cambios epistemológicos/éticos/metodológicos del saber son parte de los cambios culturales más amplios y profundos que se están dando en diferentes partes del mundo, sobre todo, en sociedades con bagaje colonial.

El camino que intentamos construir desde la RETOS implica cambiar nuestro entendimiento de qué es a lo que nos estamos oponiendo y de qué es, lo que estamos promoviendo. Nos enfrentamos al reto de pensar de maneras distintas a la lógica cartesiana occidental que articula el poder colonial en su manera de imponer saberes o conocimientos, fijando objetos y verdades en vez de abrir espacios de resonancias y conexiones más procesuales y no-permanentes.

Cinco premisas básicas de nuestro trabajo

Primera premisa

En la RETOS partimos de una premisa no convencional que guía nuestro trabajo a manera de idea primaria: que los movimientos sociales y los actores políticos, culturales y epistémicamente marginalizados por los sistemas dominantes, son las fuerzas históricas que hoy en día están desarrollando y experimentando con prácticas, conocimientos y sabidurías con un gran potencial para ofrecer posibles vías de solución ante las múltiples crisis. Es decir, son ellos los que en sus prácticas de resistencia están creando y articulando vías alternativas para el futuro. Por ello es que miramos y trabajamos con/desde/para los actores “subalternos” para sistematizar, reflexionar y analizar juntos ell@s esas nuevas prácticas, ideas e imaginarios. Trabajamos “abajo” no porque romanticemos a esos actores, ni porque sintamos lástima por ellos, sino porque creemos que una visión desde abajo nos ofrece miradas que no ofrecen “los de arriba”, los de enmedio o los que miran “desde ningún lugar” al que han legitimado llamándolo “neutral”. Pensamos que las miradas/prácticas/imaginarios de los subaltenizados/marginalizados son importantes para actuar en el presente porque son conocedores de modos de negación experimentados a través de la represión, el olvido y los actos de desaparición.

Segunda premisa

Nos interesa trabajar desde los movimientos para desarrollar mejores epistemología/metodologías/éticas/políticas para la comprensión, y al mismo tiempo, para la intervención en el presente. Desde el inicio la RETOS funcionó mucho a través de afinidades y sensibilidades comunes, en contraste con una idea de trabajo intelectual que está más sustentada en cuestiones racionales e instrumentales.

En los diferentes nodos que se enlazan en la RETOS hemos desarrollado metodologías poco ortodoxa no basada en definir el "objeto de estudio" como un conjunto de preguntas y objetos de análisis cuyo punto de partida único o central son los propios debates y autores académico. Nosotr@s más bien hemos entrado en un proceso de reflexionar y compartir nuestras experiencias nacidas desde los diversos lugares donde trabajamos, desde los diferentes movimientos a los que acompañamos o de los cuales somos parte. Es desde ahí desde donde pretendemos que nazcan conceptos, herramientas, problemas, retos e ideas para trabajarlos de manera conjunta.

En este proceso hemos trabajado activamente para visibilizar, problematizar y deconstruir la línea divisoria cartesiana de “sujeto-objeto” que es la base de la mayoría de los enfoques de investigación, aún de muchos que afirman ser críticos y progresistas. Para ello fue necesario dejar de asumir que existe una distinción clara y sencilla entre el mundo de la acción/activismo y el mundo de la producción de conocimiento/academia y tuvimos que darnos cuenta y comprender que en el mundo de hoy tanto los académicos como los activistas, habitamos problemas-espacios comunes caracterizados por un sinnúmero de crisis e incertidumbres. El asunto de la línea divisoria cartesiana se complejiza para nosotr@s porque varios de nosotr@s tenemos múltiples identidades corriendo a la vez: somos activistas, líderes, comunicador@s, educador@s y mucho más. Al reconocer esto no queremos

Tercera premisa

La pregunta o el problema sobre las formas de organización adecuadas al presente, es común a todos los movimientos y activistas con los cuales trabajamos. Esto está directamente relacionado con interrogantes sobre la naturaleza y la localización de lo político e, incluso, de economías no capitalistas. En cada uno de los espacios donde trabajamos, las formas de organización tradicionales, en particular el partido político, pero también la noción de “un movimiento” con una sola identidad o problemática, han demostrado ser limitadas e incluso en varios casos, profundamente inadecuadas. Por lo tanto, tratamos de experimentar y trabajar con las distintas formas de organización que retan las jerarquías, los privilegios, la acumulación de poder y la institucionalización de las entidades políticas. Valorizamos la diferencia y la diversidad pero también estamos conscientes de que pueden o están siendo cooptadas y/o institucionalizadas por el Poder y sobre ello también estamos tratando de actuar desde nuestros cuerpos, mentes, prácticas, corazones e imaginarios. Sin duda que en ese campo el trabajo político de las mujeres y los hombres indígenas en pie de lucha y la práctica y las teorías feministas han sido para varias de nosotras, un lugar de aprendizaje e inspiración; aunque también reconocemos sus contradicciones y limitaciones. Cabe agregar que varias de nosotras estamos cada vez más cruzando nuestra mirada de mujer con la lucha con perspectiva de género y así fertilizando más nuestro quehacer, hacer y saber.

Cuarta premisa

En algunos de los nodos de la RETOS se ha visto la necesidad de visibilizar, sistematizar y analizar las limitaciones, contradicciones y tensiones que se viven dentro de los propios movimientos, redes y organizaciones. Ello no con el fin de desprestigiarlos o destruirlos sino con el fin de partir desde adentro de reconocer esos procesos y desde ahí construir alternativas más reales, más sólidas, más efectivas frente al sistema. Varias de nosotras creemos que así evitamos visiones simplista, triunfalistas o románticas que poco aportan a la construcción de los otros mundos. A varias de nosotras nos interesa construir desde los movimientos una mirada reflexiva autocítica que permita ver tanto los aportes como los límites, ver los avances pero también las contadicciones internas de los movimientos, redes y organizaciones. Con ello hemos tratado de no caer en nuevas dicotomías o neo-colonialismos, hemos tratado de explorar formas otras de estar y hacer en  el mundo.

Quinta premisa

Creemos que nuestras búsquedas requieren no solamente nuevas soluciones dentro del espectro de lo que ya se piensa y se define como los parámetros de “lo real” y “lo posible”. Nuestras búsquedas también requieren nuevas maneras de nombrar los problemas y de pensar y organizar nuestras sociedades, luchas y propuestas. Creeemos que los parámetros actuales del sistema necesitan ser repensados, que los movimientos mismos necesitan ser repensados desde los propios movimientos. Sería arrogante pensar que no lo están ya haciendo, lo están haciendo, por lo tanto entonces creemos que nos toca preguntarnos: ¿qué retos están los movimientos viviendo en el campo de lo organizativo/epistémico/ético/político? ¿cómo dichos retos se están enfrentando o intentando solucionar? ¿Podemos compartirnos y aprender de ellos de una forma más articulada? ¿Podemos lograr una mejor comprensión del escenario contemporáneo a la vez que desarrollar (en red, en colectivo) nuevas herramientas y estrategias para intervenir en él? ¿Podemos crear/impulsar/construir/producir (en red, en colectivo) nuevos entendimientos de las clases y formas de conocimiento, de prácticas de conocimiento necesarios para la transformación radical, la liberación, la emancipación no sólo de los pueblos sino de toda la humanidad?

RETOS / Planeta Tierra / junio de 2011.


1. Cita del texto: RETOS. 2011. “Acerca de la Red Trasnacional Otros Saberes (RETOS). Entre Las Crisis y Los Otros Mundos Posibles. Documento para el debate”. Presentado en el II Encuentro Internacional de la RETOS celebrado del 30 de julio al 1 de agosto en CIDECI Las Casas/ UNITIERRA-Chiapas, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Publicado en el sitio web http://encuentroredtoschiapas.jkopkutik.org/


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